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RECOMENDACIONES PARA EVITAR ENFERMEDADES INFECCIOSAS

Tomar medidas sanitarias disminuye el riesgo de contagio de patologías infecciosas, que se pueden producir tras un terremoto o tsunami.

Las delicadas condiciones de vida en las que quedan los afectados por una catástrofe natural pueden provocar graves problemas de salud. Éstos pueden surgir desde la ingesta de alimentos contaminados, falta de higiene, lesiones corporales, entre otros. Por esto es importante estar informado sobre las precauciones que se deben tomar.

Las enfermedades más frecuentes que se pueden adquirir son infecciones gastrointestinales, producto de las inadecuadas condiciones ambientales, amputaciones traumáticas, quemaduras y también daños pulmonares u obstrucciones bronquiales, desencadenadas por la inhalación de gases tóxicos o por polvo en suspensión.

También es posible ver lesiones renales por aplastamientos que derivan en rabdomiolisis, es decir, una ruptura muscular que provoca daño por depósito en los túbulos renales. Además, estos fenómenos desencadenan un estrés importante que puede derivar en patología aguda miocárdica.

Para evitar el riesgo de contraer alguna de estas patologías, es necesario educar a la población frente a estas amenazas, con el fin de resguardar la salud de niños, ancianos y embarazadas.

Sanidad e higiene:

- Siempre tenga un botiquín de primeros auxilios consigo, en caso de que alguna persona sufra lesiones.
- La contaminación que deja un desastre natural es muy alta, por lo que es necesario mantener dentro de lo posible limpio el hogar.
- Botar la basura todos los días en lugares alejados al hogar.
- En el caso de las heridas, deben ser lavadas adecuadamente y desinfectarlas con soluciones de peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), luego cubrirlas y consultar a un especialista.

El cuidado del agua:

- Su almacenamiento debe ser en botellas gruesas plásticas etiquetadas con fecha, bien tapadas.
- Si la fuente de agua no es segura, es conveniente hervirla por un minuto, de esta manera se eliminarán bacterias y parásitos potencialmente patógenos para el organismo. Si no se puede hervir, utilizar tabletas cloradas procurando mantener una proporción estimada de 0,75 ml de cloro por 3,8 litros de agua. No ingerirla antes de 30 minutos.
- Evitar ubicar los contenedores de agua en contacto con la luz solar o cerca de ambientes tóxicos, como pesticidas o gasolina, ya que estos vapores penetran con el tiempo a través del material.
- En algunos casos el agua de piscinas se puede utilizar para higiene personal, no para cocinar ni para el aseo de utensilios de cocina.
- Nunca usar agua de radiadores y recordar que las bebidas carbonatadas no reemplazan la necesidad de agua.


Alimentación sana:

- Los alimentos afectados con mayor frecuencia son carnes, pescados, mariscos, lácteos y sus derivados.
- Evitar ingesta de productos cafeinados y alcohol, ya que deshidratan el organismo y generan sed.
- Cocer los alimentos que vienen de la tierra y el mar. Para estar seguro de la adecuada cocción de éstos, es importante que el centro del alimento haya alcanzado la temperatura necesaria y mantenerla por lo menos durante 20 minutos.
- Deben ser de fácil almacenamiento y larga duración. Además, hay que preocuparse de su estado de conservación.
- No prepararlos con exceso de sal o condimentos ya que aumentan la sed.
- El aspecto de un alimento no es una garantía de su buen estado, un producto puede estar contaminado y sin embargo, tener un aspecto fresco.

Con la colaboración de la Dra. Macarena Silva, infectóloga de Clínica Santa María.
 
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