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PUBERTAD PRECOZ: UN TRASTORNO DEL DESARROLLO

El crecimiento sexual adelantado de un niño se conoce como pubertad precoz, el cual de no ser tratado a tiempo puede ocasionar alteraciones físicas y psicológicas.

La pubertad es la transición de la infancia a la adolescencia que se ve reflejada en grandes cambios como la aparición de los caracteres sexuales secundarios. En las niñas se puede apreciar un crecimiento mamario, aparición de vello pubiano, cambios genitales, acné y seborrea. En cambio, los hombres presentan un desarrollo peneano y testicular, cambios de voz, estirón puberal, vello pubiano, axilar y corporal. Cuando estos procesos se inician antes de los ocho años en las niñas, y antes de los nueve en los niños, se considera pubertad precoz.

“En la mayoría de los pacientes no se puede determinar su causa, sin embargo, muchos de ellos son hereditarios. Es posible que se manifieste con tumores o desórdenes hormonales. El sobrepeso acelera este adelanto ya que el tejido graso produce una hormona llamada Leptina que despierta el centro de la pubertad. Por esto es importante que todo niño en esta condición sea evaluado por un especialista”, asegura la Dra. Rossana Román, endocrinóloga infantil de Clínica Santa María.

La pubertad precoz también influye psicológicamente. En el caso de las niñas, es más difícil sobrellevarla, ya que se sienten distintas a sus amigas al tener mayor desarrollo mamario, vello pubiano, una estatura momentáneamente más alta que sus pares, apariencia que corresponde a niñas mayores y un cambio en sus intereses. Esto provoca que muchas se alejen de la vida social para no sentirse incómodas dentro del grupo. Hay que recordar que la pubertad en las mujeres se desarrolla entre los 8 y 14 años.

Los hombres viven esta etapa positivamente cuando ocurre en una edad cercana a la normal – entre 9 y 13 años-, ya que el hecho de ser más altos y agresivos que sus compañeros les refuerza su autoestima. Sin embargo, este cambio de actitud a veces ocasiona problemas conductuales en el colegio. La principal consecuencia física es que pueden quedar con una estatura inferior a la esperada o al promedio de la familia, ya que con esta etapa termina el crecimiento.

El tratamiento de esta enfermedad consiste en aplicar una inyección que actúa como un bloqueador hormonal, el cual es de larga duración (alrededor de dos años) y con un alto costo monetario. Además se les realizan ecografías, radiografías y en algunos casos exámenes de sangre para estudiar el nivel de las hormonas que producen.

Para detectar tempranamente una pubertad precoz, es recomendable realizar un control anual de salud con el pediatra durante todo el periodo de crecimiento. En las niñas el signo más sensible es la aparición del botón mamario y un aumento en su velocidad de crecimiento. En tanto en los varones, la primera manifestación de este proceso es el crecimiento testicular, hecho que habitualmente no es percibido por los padres.


Con la colaboración de la Dra. Rossana Román, Endocrinóloga infantil de Clínica Santa María.
 
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