Al comenzar el trabajo de parto se producen importantes cambios
hormonales. A las 24 horas del postparto, el estrógeno y la progesterona
llegan a niveles más bajos que antes de la concepción y todas las
modificaciones físicas ocurridas durante el embarazo, excepto las
de las mamas, ya han cumplido su gran meta y por lo tanto deben regresar
a su condición habitual.
La modificación física más evidente inmediatamente posterior al nacimiento
ocurre en el útero, que habiendo ocupado toda la cavidad abdominal
al final del embarazo, se retrae quedando a la altura del ombligo
en forma casi inmediata. Va disminuyendo su tamaño hasta que ya no
es posible tocarlo por vía abdominal aproximadamente a los 15 días
posteriores al parto.
Durante el puerperio inmediato controlaremos
sus signos vitales, el sangramiento y la retracción del útero frecuentemente
para certificar su evolución. La sensibilidad y motricidad de sus
piernas, si se ha usado anestesia regional, se irá recuperando en
el transcurso de las primeras horas postparto. La alimentación se
reanuda sin restricciones después del parto normal.
La recuperación anestésica es más lenta en las pacientes post
cesárea y, generalmente, permanecen con infusión de suero por vía
venosa y con una sonda en la vejiga durante las primeras 24 horas,
reestableciendo la alimentación durante el segundo día.
Después de la expulsión de la placenta, en el útero, se produce un
flujo sanguíneo muy intenso durante las primeras 24 horas. Al pasar
los días, va disminuyendo y se transforma en flujo sero sanguíneo,
llamado loquio, que adquiere un aspecto seroso, de color amarillo.
Después va disminuyendo su intensidad y a los 15-20 días ya desaparece
definitivamente.
Recuerde al realizar el aseo perinal o después de ir al baño, que
la dirección es de adelante hacia atrás y que se debe cambiar con
frecuencia la toalla o apósito. También es muy importante lavarse
muy bien las manos con agua y jabón antes y después de remover el
apósito o toalla higiénica y de tomar a la guagua, dar pecho o cambiar
pañales.
La mamá puede bañarse y lavarse el pelo horas después del parto
normal o dentro de las próximas 24 horas post cesárea.
El nacimiento del hijo no sólo genera emociones fuertes y sentimientos
encontrados, sino que también condiciona un cambio de hábitos en la
madre que debe adquirir habilidades en el cuidado y atención de su
guagua, además de tener que adaptarse a tener un sueño interrumpido
inevitablemente.
Es posible que la madre experimente llanto incontrolable por razones
no identificables. Algunas madres se sorprenden de tener sentimientos
negativos con respecto al parto o a su hijo los cuales pueden hacerla
sentir como "una mala madre".
Es probable que se sienta vulnerable, con la autoestima disminuida,
triste, con sentimientos de soledad, irritable y desorientada. A esto
lo llamamos melancolía o tristeza postparto, este estado es
considerado normal en este período y ocurre unos pocos días
o semanas después del parto.
Si estos síntomas son más severos, con altos niveles de ansiedad,
dependencia, insomnio, aversión a tomar a la guagua y desgano, necesita
ayuda médica ya que está en presencia de una depresión postparto.
Un descanso adecuado, una dieta balanceada, ejercicios y apoyo familiar
la ayudarán a sentirse mejor. El descanso tiene un impacto emocional,
dormir durante el día cuando su guagua lo hace, le ayudará a sincronizar
su período de sueño. El apoyo de la pareja en los cuidados de la guagua
y su atención a los requerimientos de la mamá, en la medida de lo
posible, son un gran aporte en este período.