Parto Prematuro
 

¿Qué es el parto prematuro?

Es el nacimiento de un niño antes de las 37 semanas (9 meses) de embarazo. Se produce en el 5% de las embarazadas en Chile. Sin embargo, el grupo de recién nacidos que tiene más riesgo de desarrollar complicaciones graves por este tipo de nacimientos es aquél que ocurre antes de las 34 semanas (7 ½ meses). Esta situación es la que causa la mayor cantidad de muertes de recién nacidos en nuestro país y en el mundo. Por ello, actualmente existe un gran interés médico y científico destinado a encontrar las causas de esta enfermedad y así poder ofrecer un mejor pronóstico a las pacientes que la sufren.


¿Qué consecuencias tiene para el recién nacido y su madre?

Los niños que nacen antes de los nueve meses tienen más riesgo de morir por enfermedades derivadas de la inmadurez de ciertos órganos (pulmón, cerebro, intestino, sistema inmunológico) y por condiciones asociadas (infecciones, asfixia). Aunque la gran mayoría de los niños sobrevive y se desarrolla sin secuelas o con problemas menores, existe una fracción que puede padecer importantes alteraciones en su crecimiento y desarrollo. Los problemas graves más característicos son las enfermedades pulmonares crónicas, alteraciones en los órganos de los sentidos (ceguera y/o sordera) y varios tipos de alteraciones del sistema nervioso central, incluyendo la parálisis cerebral.

El parto prematuro se asocia con pocos riesgos médicos para la madre. El mayor impacto se produce porque el hijo debe permanecer hospitalizado y alejado de la madre y su familia, lo que puede afectarla desde el punto de vista psicológico. Por otro lado, se producen costos económicos derivados de largas hospitalizaciones y tratamientos.

¿Por qué se produce?

Un tercio de los parto prematuros ocurren porque es necesario interrumpir el embarazo para evitar complicaciones graves en la madre o en el feto. La causa más frecuente es la hipertensión del embarazo o preeclampsia. Los otros dos tercios ocurren en forma espontánea y se caracterizan porque ciertas alteraciones todavía no bien comprendidas producen rotura de la bolsa, contracciones uterinas antes de tiempo, hemorragias, o dilatación prematura del cuello del útero. Con frecuencia, es posible encontrar que estas pacientes están afectadas por infecciones que han ascendido hasta la cavidad uterina y/o alteraciones en el suministro de sangre a la placenta.


¿Cómo se reconoce el riesgo de parto prematuro?

Por desgracia, la mayor parte de las veces el parto prematuro no está precedido por signos de alarma relevantes. Lo más frecuente es que la paciente inicie contracciones del útero en forma progresiva o que súbitamente sienta el escurrimiento de líquido entre sus piernas. Si esto ocurre antes de las 37 semanas entonces el riesgo de parto prematuro es muy alto. En otras pacientes existen antecedentes que las ponen en mayor riesgo, tales como el haber tenido uno o más partos prematuros en sus embarazos previos, hemorragia genital en el embarazo actual (especialmente después de los 5 meses), poseer más de un feto (gemelos), pertenecer a un estrato socioeconómico bajo y consumir tabaco o cocaína en forma habitual. Recientemente se ha reconocido que el estrés puede estar asociado con un mayor riesgo de prematuridad

¿Qué exámenes y tratamientos puede recibir la madre que tiene un mayor riesgo de parto prematuro?

La paciente con contracciones uterinas prematuras o con rotura de la bolsa debe hospitalizarse. Dependiendo de la edad del embarazo, allí se determinará si es recomendable interrumpir el embarazo, inhibir las contracciones uterinas con fármacos, administrar medicamentos que inducen la madurez de los pulmones del feto y antibióticos para tratar o prevenir infecciones dentro del útero.


¿Puede prevenirse el parto prematuro?

La mayor parte de las estrategias de prevención del parto prematuro desarrolladas hasta ahora han fracasado o han tenido un éxito limitado. Sin embargo, es recomendable realizar detección y tratamiento de infecciones urinarias asintomáticas y de ciertas infecciones vaginales, a fin de disminuir su riesgo asociado a parto prematuro. Parece también razonable aconsejar a las pacientes que discontinúen su hábito tabáquico, que tiendan a hacer reposo de acuerdo a sus molestias y que en casos de estrés crónico, se recurra a un siquiatra o psicólogo y en lo posible se elimine o disminuya la exposición a ambientes o situaciones estresantes.

Las pacientes con antecedentes de un hijo prematuro o con factores de riesgo en el embarazo actual (sangrado vaginal, mayor frecuencia de contracciones, consumo de cigarrillo, etc. ) pueden ser sometidas a un ultrasonido del cuello del útero, el que permite estimar cuán probable es que se produzca un parto prematuro dependiendo de la longitud del canal cervical (que comunica la cavidad del útero con la vagina). Cuando la ecografía muestra que el cuello del útero se ha acortado, el riesgo de parto prematuro aumenta varias veces. Por el contrario, si el examen es normal, la probabilidad de que ocurra un parto prematuro es muy baja y parecida a la población normal. Conocer esta información permite en la actualidad vigilar mejor dichos embarazos, administrar corticoides para madurar los pulmones del bebé y eventualmente discutir la necesidad de suturar el cuello del útero (cerclaje). Sin embargo, la inmensa mayoría de los partos prematuros aún espera por un tratamiento eficaz.

Recomendaciones para pacientes con riesgo de parto prematuro

1. Siga un control prenatal adecuado. No falte a sus controles.
2. Buscar y tratar infecciones urinarias asintomáticas
3. Tratar infecciones vaginales (especialmente vaginosis bacteriana)
4. Dejar de fumar
5. Evitar situaciones o ambientes laborales que causen estrés crónico.


Realizar una ecografía del cuello uterino (transvaginal) junto con la ecografía de los 5 meses (o después si el factor de riesgo aparece más tarde) a fin de estimar objetivamente el riesgo de parto prematuro en el embarazo actual. Ello tendría el beneficio potencial de vigilar los embarazos de acuerdo a su verdadero riesgo de prematuridad, administrar corticoides para madurar los pulmones del bebé si el riesgo es elevado y, en algunas pacientes, considerar realizar una cirugía sobre el cuello del útero para aumentar su capacidad de contención del embarazo. Es importante que las ecografías del cuello uterino sean realizadas en centros con ecografistas capacitados para realizar e interpretar correctamente el examen.

 
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