Desde
el momento en que su guagua nace, su cerebro está increíblemente activo
y crece minuto a minuto. Más del 90% de su crecimiento ocurre durante
los primeros 3 años de vida y crece por medio de la experiencia haciendo
que las neuronas creen más conexiones. Una de las experiencias que
contribuyen a este crecimiento es la formación de vínculo entre los
padres y su hijo generando amor. Inicialmente la forma de establecer
vínculos es a través del tacto (tocar, dar masajes suaves ayudar a
ejercitar los músculos), mientras tocamos a nuestro hijo o hija, estamos
hablando y sonriendo y de esta manera estamos estimulando partes del
cerebro del niño. Acurruque a su hijo sin sobre estimularlo, respondiendo
a las señales que él o ella da. Hay que aprender a leer el comportamiento
y las respuestas de los niños. Si la mira hacia su cara le está diciendo
"dame algo de vuelta", tómame, acurrúcame. No se debe olvidar que
el llanto también es comunicación.
Durante el día hay distintos niveles de conciencia, cuando su guagua
tenga la mirada tranquila y alerta es el mejor momento para establecer
comunicación. Use móviles o figuras de colores cálidos, escuche
música. El niño es capaz de responder a las expresiones faciales
de la mamá. Estas sintonías son importantes para el desarrollo del
cerebro. Este tipo de interacción está preparando al niño para hablar.
Cante a menudo a su hijo en palabras simples, dígale lo que está
haciendo, converse a través del día. En la medida en que crezca,
léale, hágale preguntas y favorezca su participación.
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