Con
la colaboración del Dr. Guillermo Rodríguez
La noticia de un embarazo trae consigo una gran alegría para
la familia, como así también la preparación para la llegada
de su nuevo integrante. Cuando sabemos que llegarán dos o más
hijos, esta alegría puede ser mayor, pero también puede ser
motivo de preocupación o incertidumbre con relación a los riesgos
del embarazo múltiple o por el impacto familiar que significa
recibir dos o más hijos simultáneamente.
El embarazo múltiple lo definimos como
aquel en que coexisten dos (doble o gemelar) o tres (triple) o más
fetos, en la cavidad uterina. Se clasifican en Dicigotos (cuando dos
óvulos son fecundados por dos espermios, estos poseen sólo
la similitud genética que poseen los hermanos), pudiendo ser incluso
de diferente sexo y, en Monocigotos (cuando un óvulo es fecundado
por un espermio y posteriormente el huevo se divide, estos son idénticos
genéticamente), siempre del mismo sexo. Los embarazos múltiples dicigotos
tienen placentas y cavidades amnióticas independientes para cada feto,
a diferencia de los embarazos múltiples monocigotos, los que dependiendo
del momento en que se produzca la división del huevo pueden compartir
la misma placenta e incluso la misma cavidad amniótica, lo que se
asocia a mayores riesgos.
La incidencia general de embarazos múltiples
es de 1 cada 100 nacidos vivos aproximadamente, siendo constante para
los monocigotos y variable para los dicigotos. Los factores que influyen
en la incidencia de los dicigotos son raza (baja incidencia en Japón,
alta en Africa), edad (aumenta a mayor edad materna), métodos de fertilización
asistida (inducción de ovulación) e historia familiar de embarazos
múltiples.
La gran mayoría de los embarazos múltiples finalizan
con una mamá y niños en buenas condiciones, sin embargo los embarazos
múltiples se asocian a: Síntomas de Aborto, Parto Prematuro, Síndromes
Hipertensivos, Diabetes, Retraso del Crecimiento Intrauterino, Muerte
de un Gemelar, Transfusión Feto Fetal, etcétera, especialmente los
monocigotos (idénticos) que comparten la misma placenta.
Es recomendable realizar un control prenatal precoz y periódico en
los embarazos múltiples, evaluando y previniendo los factores de riesgo.
La educación de la madre tiene como propósito
promover el auto-cuidado, que está orientado principalmente a prevenir
el parto prematuro y favorecer el desarrollo fetal considerando medidas
como: realizar reposo relativo desde el quinto mes y en algunas pacientes
la suspensión anticipada del trabajo entre las 26 y 28 semanas. La
dieta debe proveer un aporte calórico mayor y complementarla con fierro,
calcio y ácido fólico.
El control prenatal implica una rigurosa
vigilancia del bienestar fetal utilizando ecografías seriadas y otros
exámenes según evolucione el embarazo, detectando así precozmente
y tratando complicaciones tales como el retraso del crecimiento intrauterino,
discordancia del crecimiento entre los fetos y el parto prematuro
entre otros, para así lograr un buen término del embarazo múltiple,
con una madre en buenas condiciones y con recién nacidos sanos y maduros.
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