La
alimentación, el afecto y los estímulos audiovisuales y táctiles son
las bases para el desarrollo neurosensorial del nuevo integrante de
la familia. Los primeros años trascienden para el resto de la vida.
El período de recién nacido se extiende hasta los primeros 28 días
de vida, en el cual fundamentalmente el niño se adapta a la vida extrauterina
y presenta características especiales que usted debe conocer:
Sueño y vigilia:
El niño o niña duerme más de la mitad de las horas del día (12-20
horas), el tiempo y distribución del sueño y vigilia está relacionado
con las características individuales. Cuando el niño nace no distingue
diferencias entre día y noche y con el transcurso del tiempo comienza
a adaptarse, estableciendo su ritmo circadiano.
En la medida en que transcurren los primeros meses de vida el tiempo
de sueño va disminuyendo, aumentando los períodos de vigilia. Para
favorecer el hábito de buen dormir es necesario:
- Alimentar a su hijo o hija 30 a 60 minutos antes de acostarse para
que su estómago no esté lleno, lo que dificulta el inicio del sueño.
Trate de acostarlo (a) cada noche en un mismo horario y mantenga un
ambiente tranquilo, sin bulla, una hora antes de ir a la cama. El
niño o niña debe acostarse en su cuna cuando esté somnoliento, no
dormido, de manera que asocie el dormir con la cama y no con los brazos
y caricias de sus padres.
- Que distinga entre día y noche. Cuando necesite muda o alimentación
durante la noche, use voz suave y movimientos delicados, para enseñarle
que no es tiempo de diversión.
- Así como usted cuando despierta en la noche toma unos minutos en
acomodarse y lograr conciliar el sueño, lo mismo sucede con su hijo.
Al despertarse durante la noche, antes de volver a conciliar el sueño
está incómodo y lo expresa llorando, ya que esta es la única forma
que conoce de manifestar su malestar. Asegúrese de no dejar juguetes
de género o pañales que puedan asfixiarlo, de manera que si llora
por un período breve usted estará tranquila de que no hay peligro.
Durante los primeros meses de vida es preferible que su niño duerma
sin almohadas.
Piel:
Es delgada, fina, sensible, puede irritarse con facilidad; es rosada
y durante los primeros días puede adquirir un tono amarillo (ictericia)
debido al aumento del nivel de bilirrubina en la sangre, esta modificación
ocurre en dos tercios de los recién nacidos normalmente. Está cubierta
de un vello fino que abarca espalda y cara y que en el transcurso
de los meses va desprendiéndose.
Especialmente en brazos, tórax o abdomen, la piel puede presentar
zonas enrojecidas, delimitadas con un área central solevantada, llamada
eritema tóxico, el cual desaparece espontáneamente en el transcurso
de los días.
En la cara, puntualmente en las aletas de la nariz y en el mentón
se pueden observar pequeños punteados blancos, que corresponde a dilatación
de las glándulas sebáceas.
La piel puede presentar zonas resecas o descamadas, especialmente
en manos y pies, puede ser lubricada con vaselina líquida.
En la zona baja de la espalda o glúteos se puede observar una mancha
de color azulada, llamada mancha mongólica y que desaparece o disminuye
su intensidad desde los 6 meses hasta el año. También es frecuente
observar en los párpados, entre cejas o alguna otra zona de la cara,
manchas de color rojo que también desaparecen en el transcurso del
primer año de vida.
Respuestas reflejas: es frecuente que los recién nacidos presenten hipo después de la alimentación, estornudos y suspiros así como movimientos incoordinados de extremidades.
Llanto:
Es su primera forma de comunicación y en la medida en que madre e
hijo interactúan es posible identificar las características del llanto
frente a las diferentes necesidades. Los recién nacidos lloran entre
1 y 5 horas diarias, disminuyendo gradualmente a partir de las 6 semanas.
La intensidad, tono y persistencia del llanto es diferente si el niño
tiene hambre, está incómodo por pañales sucios, por gases, movimientos
intestinales, tal vez quiera ser contenido, este aburrido o sobreestimulado.
Si el llanto corresponde a la necesidad de alimentación estará asociado
con las horas cercanas a esta actividad, si llora por incomodidad
habrá que revisar sus pañales, ropa y temperatura ambiente. Si el
llanto se produce después de la alimentación puede corresponder a
gases o movimientos intestinales intensos en cuyo caso puede realizar
cambios de posición y masajes circulares suaves en el abdomen.
Descartando las diferentes causas es posible concluir que el niño
puede estar liberando tensiones, aburrido o necesitar interactuar
con sus padres. En este caso puede acogerlo, acunarlo, acariciarlo,
hablarle o ponerle música, lo que le permitirá relajarse.
Peso:
Generalmente bajan su peso de nacimiento en aproximadamente 10%, recuperando
el peso inicial 10-14 días posteriores al nacimiento.
Cordón
umbilical:
Es inicialmente blando, blanco nacarado y en el transcurso de los
días adquiere color café y es de consistencia dura. En cada muda debe
ser aseado con alcohol y el pañal debe doblarse de manera que el ombligo
quede descubierto para evitar la humedad de la zona. El enrojecimiento
de la piel circundante puede ser signo de infección, por lo que motiva
consulta con el Pediatra.
Se desprende entre los 5 y 20 días. Una vez producido el desprendimiento
es necesario limpiar el ombligo una o dos veces al día si hay presencia
de secreción.
Orina
y deposiciones:
Al principio, la orina puede tener pigmentos de color anaranjado.
El 100% de los recién nacidos debería orinar dentro de las primeras
48 horas de vida.
El aspecto puede ser anaranjado, debido a cristales de urato
de calcio que se eliminan los primeros días, siendo esto normal
La deposición cambia de aspecto y color desde el nacimiento. Inicialmente
es de color verde petróleo, espesa y adquiere el nombre de meconio,
posteriormente se torna verde amarillo y es de consistencia más líquida
para finalmente adquirir color amarillo y de consistencia pastosa
o semi líquida. El niño alimentado con leche materna puede presentar
deposiciones semi líquidas y frecuentes, generalmente asociadas a
la alimentación. Cuando la alimentación es mixta o con leche artificial
exclusiva, las deposiciones tienden a ser más sólidas y menos frecuentes.
Meconio
Transición
Definitiva
Aseo
del área del pañal:
Comience el aseo de la piel en la parte inferior del abdomen, pliegues
inguinales y genitales, si es niña especialmente dirigir el aseo desde
arriba hacia abajo o desde adelante hacia atrás, separando los labios
mayores si hay presencia de deposiciones. Es común observar secreción
vaginal de aspecto mucoso blanquecino durante los primeros días. En
los niños hay que levantar el escroto para limpiar el pliegue.
En el aseo de los niñitos no debe traccionarse el prepucio, sólo hay
que limpiar el pene externamente.
El aseo se realiza con agua de la llave y algodón o paño suave y en
la medida en que adquiera destreza en el manejo de su guagua, puede
lavarlo directamente en el lavamanos comprobando previamente la temperatura
del agua, que es recomendable que sea ligeramente tibia.
Eritema
o intértrigo glúteo genital:
Es el enrojecimiento y/o erosión de la piel en los genitales, de la
zona anal o de los glúteos. Si esto ocurre a su hijo o hija, realice
aseo con vaselina líquida o aceite transparente para guagua, use para
la zona pomada especial que contenga óxido de zinc, vitamina A y D
y lanolina (como por ejemplo: Brexon, Blisprotect, Hipoglós, entre
otros) y esté atenta para realizar la muda prontamente después de
la defecación. Si el eritema persiste después de 48 horas de tratamiento
o se intensifica es adecuado consultar al pediatra o a la matrona.
Aseo
diario:
El aseo de la piel es equivalente al baño antes de la caída del cordón
umbilical y también puede usarse en su reemplazo. Tempere la habitación,
si hace frío, desvista parcialmente a la guagua. Una vez aseada la
zona vuelva a poner la ropa. Aproveche esta instancia para interactuar
con su hijo o hija y para conocerlo.
Use una toalla suave o algodón empapado en agua tibia de la llave.
Comience limpiando los ojos, cara y cabeza, continúe con el cuerpo
desde arriba hacia abajo, cuidando especialmente de asear los pliegues.
Limpie la piel de debajo del pañal al final.
Para limpiar externamente las orejas o el cordón umbilical puede usar
cotonitos con varilla de papel, ya que son más flexibles.
Baño:
Previo al baño es recomendable buscar una hora adecuada tanto para
la mamá como para el niño, ya que debe disponer de tiempo. Compruebe
que la temperatura ambiente sea adecuada, prepare la nueva muda y
los elementos necesarios para el baño controlando la temperatura del
agua con el antebrazo (35°-37°C). No a todos los niños les gusta el
baño; proporcione seguridad y tranquilidad, tome a su hijo con firmeza
y convérsele. Si al retirar el pañal hay deposiciones, haga aseo antes
de bañar. Si estima necesario puede colocar una toalla delgada en
el fondo de la tina para evitar el deslizamiento de la guagua. Séquelo
con toalla suave empapando, sin frotar y vístalo.