El concepto de crecimiento y desarrollo es parte fundamental en el
proceso vital del ser humano. Se define crecimiento como el aumento
de tamaño y desarrollo, en cambio, se refiere a la aparición
de nuevas características físicas e intelectuales. Estos
procesos están íntimamente unidos en la realidad y su separación se
hace más bien con fines didácticos. Por una parte entonces, se estudia
el aumento en tamaño del organismo (medición de peso y talla básicamente
o antropometría) y por otra la aparición sucesiva de nuevas habilidades
(motoras, sociales, afectivas, de lenguaje).
Hay que tener presente que si bien el ritmo de crecimiento y desarrollo
es propio de cada niño existe un orden de él que permite evaluarlo.
Hay etapas de crecimiento y desarrollo que se van produciendo en sucesión
ordenada, aunque con alguna variación temporal. Por lo tanto, más
importante que comparar entre niños con respecto cuánto pesan o miden,
o si se sientan solos o caminan, es apreciar en el niño individual
cuál ha sido su curva de crecimiento y desarrollo y su armonía
con respecto a hitos generales.
Por otra parte si bien este proceso existe durante toda la vida del
individuo, no cabe duda que es precisamente en el período comprendido
entre la concepción y el primer año de vida cuando se produce una
verdadera explosión de crecimiento y desarrollo.
En ninguna otra etapa de la vida se volverá a crecer con un ritmo
tan acelerado.
Del mismo modo estos meses serán fundamentales para definir el resultado
final del individuo con el logro de todas sus potencialidades tanto
de crecimiento físico como habilidades de todo orden.
Conviene señalar además que este período de crecimiento rápido hace
al organismo más vulnerable y las alteraciones que pudieran aparecer,
si no son detectadas y corregidas, pueden provocar trastornos que
se mantienen y acentúan en el tiempo. Esto explica la importancia
de los controles regulares, tanto durante el embarazo como después
del nacimiento, especialmente durante su primer año de vida.
Crecimiento:
El crecimiento del ser humano a partir de la unión de dos células
reproductivas adquiere durante el embarazo su máxima expresión. Al
final de la gestación normal, o sea alrededor de 40 semanas de embarazo,
la mayoría de los recién nacidos, sean varones o niñas, pesarán entre
3 y 3,5 Kg. y medirán alrededor de 50 cm. con un perímetro cefálico
de 35 cm.
En los primeros días de vida, su peso bajará alrededor de un 10 %
respecto del nacimiento. Esta baja está dada por una redistribución
del agua corporal y es un proceso fisiológico inevitable y conveniente.
Hacia el quinto día de vida el peso se estabiliza y entre los 10 a
15 días, comienza un ascenso para volver al peso de nacimiento.
Durante el primer año triplicará su peso de nacimiento y aumentará
su estatura en un 50% y su cerebro se desarrollará alcanzando el 70%
del tamaño definitivo. Como decíamos antes, la supervisión de este
proceso es fundamental y será motivo de visitas mensuales al pediatra
durante los primeros meses de vida.
Existen estudios de crecimiento en niños que se han hecho mediante
seguimiento en muchos lugares del mundo. Estos estudios permitieron
la confección de gráficos antropométricos lo que facilita la evaluación
del niño durante su crecimiento.
Debe tenerse en cuenta, eso sí, que más importante que la situación
de peso, talla y perímetro craneano a una edad cualquiera, lo esencial
es apreciar el ritmo de dicho crecimiento en el tiempo.
Aunque existen muchas curvas de crecimiento infantil en nuestro medio
se usan preferentemente las desarrolladas por el Centro de Estadísticas
en Salud de USA (NCHS por su sigla en inglés). Ver
curvas
Desarrollo:
La adquisición de nuevas habilidades está íntimamente ligada al proceso
de crecimiento y como anticipábamos, también se estudia dividiéndolo
en distintas áreas para facilitar su apreciación.
Área
motora:
A su vez se divide en la motricidad gruesa originada en desarrollo
de mejor control y aumento de fuerza en sentido céfalo caudal y de
proximal a distal. Esto significa que aparece primero el control de
músculos del cuello, luego tronco y finalmente piernas. Lo mismo en
cuanto a que tendrá movimientos de brazos y piernas, luego de la mano
y finalmente dedos. Esto se aprecia en el hecho que lo primero que
aparece es el sostén de la cabeza, luego gira sobre su cuerpo, controla
el tronco, se sienta, gatea y finalmente a fines del primer año da
sus primeros pasos.
La motricidad fina o control de las manos también tiene una secuencia
bien definida. Al nacer mantiene sus manitos preferentemente empuñadas
y existe una prensión refleja. Luego comienza a abrirlas liberando
el pulgar; enseguida comienza a tener prensión voluntaria inicialmente
con todos los dedos y luego desarrollando la pinza con el pulgar.
En este desarrollo es muy importante una adecuada visión (coordinación
ojo-mano) y estimulación que lo aliente a coger objetos.
Área social:
El niño que al nacer depende absolutamente de los adultos que lo rodean,
especialmente sus padres, aprenderá a confiar y querer de acuerdo
a como ellos responden a sus necesidades.
Ya desde el mismo nacimiento va a manifestar preferencia por su madre
y no deja de maravillar que recién nacido se tranquiliza luego del
parto al contacto íntimo con la madre.
Hacia el segundo mes de vida desarrolla una sonrisa social. Cada vez
que alguien se acerca y lo mira con interés, sonríe. Por supuesto
que esto se acentúa si se trata de sus padres, lo que se hace más
notorio desde el tercer mes.
Alrededor del octavo mes en cambio ya desconoce a los extraños y llora
ante una situación nueva o molesta.
Al año se interesa por juegos y comienza a desarrollar una mayor interacción
social.
La lactancia materna se ha visto como un elemento facilitador de un
adecuado desarrollo social y emocional al favorecer el vínculo madre-hijo.
Área
cognitiva-lingüística:
Al nacer, el niño tiene capacidad visual y preferencia por el rostro
humano, logrando mejor visión a 30 cm. Tienen buena audición al nacer,
pueden imitar gestos y reaccionar ante sonidos, especialmente ante
la voz de su madre.
Un niño de un mes debe seguir con la mirada si se encuentra en estado
de alerta tranquila; a los 6 meses ya tienen una visión muy desarrollada.
El lenguaje comienza por pequeñas vocalizaciones al mes (a-a). A los
tres meses se agregan consonantes (agú). Alrededor de los seis meses
aparecen bisílabos (ta-ta). Al año dice dos o tres palabras.
Una vez más conviene señalar que existe amplia variación en la adquisición
del lenguaje y la estimulación adecuada podrá adelantarlo. Se recomienda
cantar y hablarles mucho a los niños pequeños.
Hitos
del desarrollo psicomotor
Motor
Grueso
En
la cama pone su cara hacia el lado (1 m)
Levanta
la cabeza a 45º (2 m)
Levanta
la cabeza a 90º (3 - 4 m)
Gira
a boca arriba (4 - 5 m)
Gira
a boca abajo (5 - 6 m)
Se
sienta sin apoyo (7 m)
Trata de pararse (9 m)
Camina
sin apoyo (13 m)
Motor Fino
Manos predominantemente cerradas (1 m)
Manos predominantemente abiertas (3 m)
Coordinación mano-ojo (5 m)
Toma sus pies (6 m)
Transfiere objeto de una a otra mano (6 m)
Arruga papel (7 m)
Comienza a tomar entre el pulgar e índice (9m)
Da y toma objetos (11 m)
Lenguaje
Agú
(3 m)
Balbucea
(6 m)
Bisílabos
(8 m)
Mamá-Papá
(10 m)
2
0 3 palabras (1 año)
Social
Sonrisa
social (2 m)
Reconoce
a la madre (3 m)
Ríe
fuerte (4 m)
Juega
con gestos (9 m)
Entiende
el "No" (9 m)
Obedece
ordenes simples (1 año)
Bibliografía :
1) Rudolph´s Pediatrics. 21º Edición. 2002
2) El niño normal. R. S. Illingworth 7º edición 1979
3) La supervisión de salud del niño y del adolescente. Editorial Mediterráneo
2000.